Los perdedores es una pieza que actualmente se encuentra en proceso y que se desarrollará en el marco de creación del Máster de Práctica
Escénica y Cultura Visual de
la Universidad de Alcalá y ARTEA.
La obra utiliza medios narrativos
no dramáticos extraídos del formato documental. En ella el cruce de tres
personas/personajes nacidos en la década de los ochenta se utiliza para hablar
de las frustraciones de una generación desencantada. Las anécdotas reales de
estos jóvenes son la materia de una ficción que se construye a los ojos del público,
a partir de un juego escénico al que llamamos “Práctica de la Mentira” y que
consiste en localizar el punto en el que una mentira, enunciada verbalmente o
mediante la realización de acciones físicas, puede ser tomada por verdad y
viceversa. Mentir para salvarnos del hastío del vacío, para llenarlo.
El material biográfico será
manipulado para construir una obra que se moverá apoyándose sobre tres ejes que
operan de diferentes formas en la construcción de la fábula y en la tesis de la
pieza:
El primero es un eje geográfico
constituido por el movimiento que unió a los tres personajes en la misma
ciudad.
El segundo es un eje temático, la
razón de ser de la obra. La idea es hablar de la necesidad de relativizar el
significado de las categorías éxito/fracaso y lo vamos a hacer partiendo de la
relación padres/hijos o, mejor dicho, de la relación entre las diferentes
generaciones de las familias: Cada generación pone en la que le sigue una serie
de expectativas (nuestros abuelos pusieron expectativas en nuestro padres,
desearon cosas para ellos, cosas buenas, cosas que, para ellos, eran el éxito.
Nuestros padres desearon –desean- cosas para nosotros, y nuestros abuelos
también desean –o desearon- cosas para nosotros, cosas que quizá son diferentes
de las que desean nuestro padres.) y estas expectativas siempre nos afectan
(aunque no sea de manera evidente, ni trágica, ni terriblemente dolorosa, sino
sólo anecdótica). En este sistema también entran nuestros tíos, nuestros
hermanos, y cualquier persona que nos quiera y a la que queramos, porque
esperamos cosas de todas las personas a las que queremos y ellos esperan cosas
de nosotros, porque deseamos cosas para todas las personas que queremos y ellos
desean cosas para nosotros.
El tercero es un eje contextual.
La relación de los personajes con el mundo en el que viven.
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