Esta es la historia de unos jóvenes derrotados, la nuestra: vamos a inventarnos un pretexto para seguir escuchando lo único que nos gusta escuchar: Que vamos a ser felices. Que vamos a ser exitosos. Que vamos a ser lo que nuestros padres siempre quisieron que fuéramos. Porque podemos hacer una tregua y mentir sin ser acusados de impostores. Vamos a tener muchos amigos y los vamos a invitar a todos a echar la tarde para que piensen “qué gran éxito el de estos chicos, cómo merece la pena vivir”.
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