Ever tried
Ever failed

No matter

Try again
Fail again

Fail better
Maman comment tu m'as fait j'suis pas beau


Fiesta para celebrar nuestros éxitos


He pedido a los chicos, Lara, Alex y Joe, que organicen una fiesta en casa. Ellos deben encargarse de pensar en las actividades de la fiesta, en la comida y en la vestimenta.
La fiesta queda convocada para las doce de la mañana así que Cecilia y yo esperamos en casa a que lleguen los organizadores.
Escuchamos el timbre, llegan los chicos con una botella de cava y tostadas de aceite, entran y nos abrazan, la euforia sube y sube porque nos comienzan a felicitar y a dar abrazos fuertes mientras gritan “¡felicidades!”. 
Estamos celebrando que el estreno de nuestra última obra  ha sido todo un éxito, nos piden que nos vistamos para la ocasión así que buscamos ropa elegante y nos la ponemos. Luego Alejandro nos pinta a todos unos bigotes elegantes.
Nos ponemos a beber y a hablar.
Los chicos hablan sobre sus actuales vidas, explican lo que han conseguido y lo que no han conseguido y durante sus narraciones suena música que yo elijo. Pero estas narraciones son todas ficticias porque todos juegan a ser Joe, Lara es el Joe exitoso, Álex el Joe verdadero y Joe es otro Joe, que se ha dedicado a trabajar en un banco.

Durante la fiesta otro de los invitados (Ruffoni), quien llegó un poco después del inicio del festejo, entra en el juego y ocupa el lugar de Álex, explica que viene de Jerez y cuenta el proyecto en el que trabaja actualmente, una pieza sobre Robin Hood.

Notas:
La suplantación es un mecanismo que ya hemos investigado en otros de nuestros trabajaos como grupo, este mecanismo nos ha permitido explorar los elementos que dan origen a un comportamiento o a una personalidad, pero este ejercicio también resulta interesante para repensar la dualidad éxito-fracaso puesto que, como hicieron en este boceto, los chicos articularon tres posibles caminos para la vida de Joe, el de el éxito laboral, el del actual y el de una vía nueva fuera de las expectativas del propio Joe.

Ruffoni sugiere tres puntos para pensar el ejercicio:

La movilidad del signo; porque el contexto, una casa muy pequeña, se convierte en otra cosa gracias a que lo que sucede dentro de él; se altera su percepción.

La unidad de convención; la fricción entre el constructo de la verdad y la ficción, esta fricción la produce la practica de la mentira y ésta es la convención que unifica todo el juego.

La unidad temática; el éxito como vehículo de la dramaturgia. SEGUIMOS SIENDO AQUELLOS QUE HABRÍAN DE SER EXITOSOS.

También pensamos en los bigotes elegantes, Ruffoni piensa que uno se pinta la barba y el bigote para ejercerlos, así una mentira, una barba pintada que pretende hacerte creer que es una barba real, es un ejercicio, una practica de su futura existencia.